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LOS LEGISLADORES NO DAN A CONOCER SU PATRIMONIO POR MIEDO A LOS SECUESTROS

A pesar de que una ley los obliga a revelar sus declaraciones juradas, si alguien se lo solicita
Los legisladores no dan a conocer su patrimonio por miedo a los secuestros (03/11/04)

http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=650632

Una ONG les reclamó la información, pero sólo 19 de los 60 respondieron; el resto adujo sentir temor.

La Junta de Etica tiene toda la información en sobres cerrados, pero se niega a entregar copias
Se resolvió que cada diputado decida si quiere difundir sus datos

¿Deben los diputados porteños revelar su patrimonio a cualquier ciudadano, tal como lo indica la ley, o acaso resulta ello un riesgo excesivo que tienen permitido eludir, aunque violen así la legislación que ellos sancionaron?

No es una pregunta retórica, sino un intríngulis que probablemente se definirá en la Justicia, pues la organización no gubernamental (ONG) Democracia Representativa presentó un recurso de amparo en el que pide que se les exija a los 60 diputados de la ciudad la exposición de sus declaraciones juradas, con todos los detalles requeridos, para elaborar así una guía pública de autoridades porteñas. Previamente, la ONG había formalizado la solicitud ante los legisladores, pero sólo 19 de los 60 respondieron satisfactoriamente.

La ley de acceso a la información (es la 104) dice, en su artículo 3 inciso a, que "las declaraciones juradas patrimoniales [de los legisladores] son públicas". El reglamento interno de la Legislatura advierte que estas declaraciones "están a disposición de cualquier persona que solicite examinarlas". Pero los diputados se oponen a su difusión.

En realidad, los 60 presentaron en sobres cerrados (lacrados, incluso, en algunos casos) sus declaraciones juradas patrimoniales ante la Junta de Etica de la Legislatura. Allí es donde Democracia Representativa reclamó la información.

¿Una decisión individual?

Juan Carlos Lynch (Juntos por Buenos Aires; demócrata), titular de la Junta, consultó con sus pares qué debían hacer. Resolvieron que cada legislador definiera el tema en forma personal.

"Pedí un dictamen al departamento jurídico de la Legislatura y me respondieron que no era necesariamente la Junta de Etica la que debía facilitar los datos", reveló Lynch ante la consulta de LA NACION.

El presidente de la Junta de Etica admitió también que los sobres con los datos requeridos están en su poder, pero que considera que no es él quien debe dar la información: "Yo tengo los sobres sellados de todos, pero los abriré si algún día me lo pide la Justicia. Si no, me parece peligroso manejar información que debería ser confidencial, sólo por un capricho de alguien que quiere saber el patrimonio de un legislador".

Lynch envió una carta a cada uno de los diputados. Les contó sobre el pedido de Democracia Representativa y les dijo que cada uno hiciera lo que le pareciera correcto. Sólo 19 legisladores respondieron al pedido. Marcos Peña (Compromiso para el Cambio), el más joven (tiene 27 años), fue el primero en responder. "Entiendo que si hay una ley, la respetamos o la cambiamos, pero también comprendo a los que no quieren dar a conocer su patrimonio. Desde mi posición, con pocos bienes personales, es fácil hablar. La ley de acceso a la información es importante desde el punto de vista de la transparencia, pero también es cierto que el contexto es complejo", analizó Peña.

Concretamente, varios diputados expresaron su temor por la publicación de la información. "Yo no sé a quién le estoy dando mis datos y no me interesa que se sepa a qué colegio mando a mis hijos, por ejemplo. ¿Qué pasa si en esa ONG hay un secuestrador? Hay diputados con patrimonios altos y éste no es un buen momento para hacerlo público. Si la Justicia lo pide, yo no tengo problemas en dar la información, pero no es lo mismo que las declaraciones sean públicas a que sean publicadas. Mi patrimonio está detallado en un sobre cerrado en posesión de la Junta de Etica", opinó Jorge Mercado (Juntos por Buenos Aires).

A la Justicia

En Democracia Representativa no aceptaron las explicaciones de los legisladores. "Son chicanas. La ley es clara y ellos están obligados a dar la información. No tienen excusas", se quejó Maximiliano Campos Ríos, que es quien presentó el pedido de amparo en el juzgado contencioso administrativo y tributario porteño N° 9, a cargo de Alfredo Kersman.

Campos Ríos explicó que la ONG que integra piensa lanzar "el primer manual legislativo" con todos los datos de los diputados, aunque éstos no estén de acuerdo.

"Lo conversamos en la Junta de Etica. Yo tengo mi declaración jurada y no tengo problemas en darla, pero la verdad es que tampoco podemos estar todo el día contestando declaraciones juradas a todos los que nos las pidan", respondió Julio de Giovanni (Partido de la Ciudad).

Norberto La Porta (socialista) señaló que no estaba al tanto del pedido.

"Yo no tengo demasiado. La verdad es que si me mandaron una carta, se perdió entre mil papeles. Si no, la hubiera respondido, porque creo que la ley está para cumplirse", agregó La Porta.

En síntesis: hay una ley, un pedido para que se cumpla y una respuesta mayoritaria que supone que respetar la norma representa un riesgo para la seguridad de los diputados y de las familias de éstos. El debate quedó planteado.

Por José Ignacio Lladós
De la Redacción de LA NACION

 

 


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