Medio: La Nación
Página: 23
Fecha: 02/07/05
Así lo resolvió la justicia porteña
La Justicia ordenó que en dos semanas los
legisladores de la ciudad de Buenos Aires deberán hacer
públicas sus declaraciones de bienes a pedido de una ONG
que realiza una investigación para producir un manual
sobre quién es quién en el poder legislativo porteño.
El fallo fue dictado por los
jueces Esteban Centanaro, Nélida Daniele y Eduardo Ruso de la Sala II de la Cámara
de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario
de la Ciudad ante el recurso de amparo que presentó la
Asociación Civil para la Democracia y el Gobierno representativo
y Maximiliano Campos Ríos por su propio derecho como ciudadano.
Los interesados se ampararon
en la ley de acceso a la información que rige desde 1998 en la ciudad de Buenos
Aires. El 17 de mayo de 2004 pidieron las declaraciones al director
de la Junta de Etica de la Legislatura, que remitió el
pedido a los 60 legisladores. Ante la falta de respuesta presentaron
un recurso de amparo.
Los 60 legisladores entregaron
a la Junta de Etica sus declaraciones juradas y 19 de ellos
las entregaron a la ONG, pero el resto alegó razones de seguridad y el temor a
los secuestros para no dar esa información.
En primera instancia la Justicia
rechazó el
pedido de la ONG al entender que la intimidad de los legisladores
debía ceder, sólo cuando hubiera alguna sospecha
de enriquecimiento ilícito y porque la ONG no explicó para
qué quería los datos.
Pero la Cámara le dio la razón a
la ONG. Dijo en primer lugar que todos los actos de gobierno
son públicos y que el derecho de acceder a la información
tiene dimensión constitucional. "La publicidad es
la regla, el secreto, la excepción", declararon y
destacaron que "lo opuesto a lo público es lo oculto".
"Existe un gran número de ciudadanos
que desean conocer la situación patrimonial de los funcionarios
y su evolución y su interés legítimo no
puede catalogarse de una malsana curiosidad, ni tampoco hay razones
para buscar en esa seguridad propósitos malignos",
declararon.
"Una de las funciones más importantes
de esta información es dar a los oponentes políticos
un fuerte incentivo para controlar la evolución patrimonial
de sus rivales", parecieron sugerir los camaristas.
No obstante ordenaron entregar
la información,
pero dejando a resguardo los datos que afecten la intimidad del
legislador, como quiénes integran su familia o cuál
es su domicilio.
Juan Carlos Lynch (Juntos por
Buenos Aires), presidente de la Junta de Etica de la Legislatura
porteña explicó a
LA NACION que después de haber sido notificados por la
Justicia, los abogados apelaron la medida, pero como el recurso
no tiene carácter suspensivo los legisladores deberán
cumplir con el fallo.
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