MIGUEL KIGUEL
“Vamos hacia un fuerte proceso de fusiones, con nuevos
jugadores de nicho”
El economista prevé un sistema financiero con más
fusiones y adquisiciones, con nuevos “players” de
nicho o especializados. En un seminario con presencia exclusiva
de economistas, se analizó la industria bancaria, la coyuntura
macroeconómica y la propuesta de reestructuración
de deuda, sobre la cual se mostró un generalizado optimismo.
“Nos dirigimos a un sistema bancario diferente al de los últimos
años, con grandes bancos nacionales y extranjeros, junto
a muchos jugadores transaccionales que tuvieron lugar en los
noventa que van a volver a escena, sobre todo bancos de nicho
o especializados en diversas operaciones que las entidades grandes
no pueden hacer”, pronosticó Miguel Kiguel la semana
pasada. Así, respondió a una consulta realizada
por Punto de Vista en un seminario sobre “Economía
Argentina” organizado por Democracia Representativa, del
que participaron economistas de las más variadas facciones.
El ex presidente del Banco Hipotecario se mostró optimista
respecto al futuro del sistema financiero, e indicó que
continuará el proceso de fusiones, adquisiciones e incluso
retirada de bancos, ya que “existen entidades extranjeras
que siguen con la vocación de irse del país”.
A su juicio, esto llevará a que en los próximos
tiempos, la radiografía del mercado esté caracterizada
por fuertes entidades locales y extranjeras por un lado, y bancos
pequeños (de nicho, especializados y regionales) con un
rol “muy importante” por el otro.
Kiguel analizó la situación del mercado de depósitos
tras la crisis, y reveló que su fuerte recuperación
fue una sorpresa para todos. “El año pasado se registró un
aumento del 25% en los depósitos del sector privado no
financiero, es decir, un aumento de $16.000 millones, lejos de
cualquier estimación optimista prevista por nosotros”,
reconoció. Por otro lado, el actual director de Econviews
sostuvo que el boom de remonetización del año pasado
ya ha mermado, cuando la base monetaria aumentó un 27%,
a diferencia de este año, donde el crecimiento no llega
al 3%. “No existe mucho espacio para generar más
dinero por el impacto inflacionario que ello podría implicar”,
manifestó.
Un punto negativo es la caída en los plazos fijos registrada
desde fines del año pasado, momento a partir del cual
los depósitos a la vista comenzaron una carrera ascendente. “Es
un síntoma de preocupación, porque los bancos no
quieren tener su mayor parte de pasivos a la vista, por los riesgos
inherentes a una corrida bancaria”, explicó. Según
Kiguel, el impuesto al cheque incidió fuertemente en este
cambio, “lo que muestra que el Estado es un actor importante
en cuanto a la vulnerabilidad del sistema financiero”.
El economista sostuvo, además, que la extremada liquidez
que hoy ostentan los bancos no es un buen indicador, sobre todo
porque marca la depresión que existe en el mercado de
créditos. “No existen tomadores de préstamos
suficientes no sólo por la imprevisibilidad que aún
persiste a nivel económico, sino además porque
existe un gran número de empresas que no son sujetos de
crédito porque aún no han reestructurado sus deudas”,
completó. Igualmente, Kiguel se mostró confiado
en la recuperación del crédito, el cual ha cambiado
su tendencia en marzo pasado y ha comenzado a crecer nuevamente.
A junio de este año, los créditos al sector privado
son alrededor de $33.000 millones, es decir, el 9% del PIB, un
guarismo que según Kiguel debería ser 2 ó 3
veces superior al actual. Lo que falta, sin dudas, es el crédito
para la producción de largo plazo, ya que la mejora registrada
se está dando sobre instrumentos de corto plazo, especialmente
en cuatro áreas: adelantos de cuenta corriente, documentos
para financiar capital de trabajo y créditos al consumo
(personales y tarjetas de crédito).
La reestructuración de la deuda
Kiguel también analizó la nueva propuesta del Gobierno
para los acreedores de la deuda argentina en default. Bajo su
visión, la nueva oferta representa una “mejora sustancial” respecto
a la presentada en Dubai, ya que “duplica holgadamente
en términos de valor a la propuesta original”. Esos
valores, según el analista, no están muy lejos
de los esperado por los bonistas.
Igualmente, Kiguel advirtió que los tiempos para esta
negociación serán muy largos y que recién
para fin de año se podrá tener una respuesta de
los acreedores. “El rol del G-7 y del FMI será fundamental,
los cuales tendrán que estar de nuestro lado a la hora
de las negociaciones, para lo cual aún falta aceitar los
mecanismos y el contacto con el resto del mundo”, añadió.
Otro de los oradores, Daniel Marx, coincidió con su par
en la importancia del FMI en la negociación e indicó que “la
propuesta de regularización de la deuda debe entenderse
como una regularización y normalización de la situación
económica en general, de ahí la relevancia del
acuerdo”. Dentro del programa con el organismo internacional
existen tres puntos relevantes, uno de los cuales es justamente
la reestructuración, junto a la coparticipación
de impuestos y la normalización de las tarifas de los
servicios públicos, sobre lo cual el ex Secretario de
Finanzas entre 1999 y principios de 2001 sostuvo que “de
esas tres cuestiones, lo que veo con mayores probabilidades de éxito
es el tema de la reestructuración”.
Según Marx, “cualquier arreglo de deuda, más
allá de cuán favorable sea para los acreedores,
corre el gran riesgo de que la economía funcione o no,
ya que de eso dependerá cuán manejable sea la deuda”.
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