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Publicado en Punto de Vista el: 22-06-2004

MIGUEL KIGUEL

“Vamos hacia un fuerte proceso de fusiones, con nuevos jugadores de nicho”

El economista prevé un sistema financiero con más fusiones y adquisiciones, con nuevos “players” de nicho o especializados. En un seminario con presencia exclusiva de economistas, se analizó la industria bancaria, la coyuntura macroeconómica y la propuesta de reestructuración de deuda, sobre la cual se mostró un generalizado optimismo.

“Nos dirigimos a un sistema bancario diferente al de los últimos años, con grandes bancos nacionales y extranjeros, junto a muchos jugadores transaccionales que tuvieron lugar en los noventa que van a volver a escena, sobre todo bancos de nicho o especializados en diversas operaciones que las entidades grandes no pueden hacer”, pronosticó Miguel Kiguel la semana pasada. Así, respondió a una consulta realizada por Punto de Vista en un seminario sobre “Economía Argentina” organizado por Democracia Representativa, del que participaron economistas de las más variadas facciones.

El ex presidente del Banco Hipotecario se mostró optimista respecto al futuro del sistema financiero, e indicó que continuará el proceso de fusiones, adquisiciones e incluso retirada de bancos, ya que “existen entidades extranjeras que siguen con la vocación de irse del país”. A su juicio, esto llevará a que en los próximos tiempos, la radiografía del mercado esté caracterizada por fuertes entidades locales y extranjeras por un lado, y bancos pequeños (de nicho, especializados y regionales) con un rol “muy importante” por el otro.

Kiguel analizó la situación del mercado de depósitos tras la crisis, y reveló que su fuerte recuperación fue una sorpresa para todos. “El año pasado se registró un aumento del 25% en los depósitos del sector privado no financiero, es decir, un aumento de $16.000 millones, lejos de cualquier estimación optimista prevista por nosotros”, reconoció. Por otro lado, el actual director de Econviews sostuvo que el boom de remonetización del año pasado ya ha mermado, cuando la base monetaria aumentó un 27%, a diferencia de este año, donde el crecimiento no llega al 3%. “No existe mucho espacio para generar más dinero por el impacto inflacionario que ello podría implicar”, manifestó.

Un punto negativo es la caída en los plazos fijos registrada desde fines del año pasado, momento a partir del cual los depósitos a la vista comenzaron una carrera ascendente. “Es un síntoma de preocupación, porque los bancos no quieren tener su mayor parte de pasivos a la vista, por los riesgos inherentes a una corrida bancaria”, explicó. Según Kiguel, el impuesto al cheque incidió fuertemente en este cambio, “lo que muestra que el Estado es un actor importante en cuanto a la vulnerabilidad del sistema financiero”.

El economista sostuvo, además, que la extremada liquidez que hoy ostentan los bancos no es un buen indicador, sobre todo porque marca la depresión que existe en el mercado de créditos. “No existen tomadores de préstamos suficientes no sólo por la imprevisibilidad que aún persiste a nivel económico, sino además porque existe un gran número de empresas que no son sujetos de crédito porque aún no han reestructurado sus deudas”, completó. Igualmente, Kiguel se mostró confiado en la recuperación del crédito, el cual ha cambiado su tendencia en marzo pasado y ha comenzado a crecer nuevamente. A junio de este año, los créditos al sector privado son alrededor de $33.000 millones, es decir, el 9% del PIB, un guarismo que según Kiguel debería ser 2 ó 3 veces superior al actual. Lo que falta, sin dudas, es el crédito para la producción de largo plazo, ya que la mejora registrada se está dando sobre instrumentos de corto plazo, especialmente en cuatro áreas: adelantos de cuenta corriente, documentos para financiar capital de trabajo y créditos al consumo (personales y tarjetas de crédito).

La reestructuración de la deuda

Kiguel también analizó la nueva propuesta del Gobierno para los acreedores de la deuda argentina en default. Bajo su visión, la nueva oferta representa una “mejora sustancial” respecto a la presentada en Dubai, ya que “duplica holgadamente en términos de valor a la propuesta original”. Esos valores, según el analista, no están muy lejos de los esperado por los bonistas.

Igualmente, Kiguel advirtió que los tiempos para esta negociación serán muy largos y que recién para fin de año se podrá tener una respuesta de los acreedores. “El rol del G-7 y del FMI será fundamental, los cuales tendrán que estar de nuestro lado a la hora de las negociaciones, para lo cual aún falta aceitar los mecanismos y el contacto con el resto del mundo”, añadió.

Otro de los oradores, Daniel Marx, coincidió con su par en la importancia del FMI en la negociación e indicó que “la propuesta de regularización de la deuda debe entenderse como una regularización y normalización de la situación económica en general, de ahí la relevancia del acuerdo”. Dentro del programa con el organismo internacional existen tres puntos relevantes, uno de los cuales es justamente la reestructuración, junto a la coparticipación de impuestos y la normalización de las tarifas de los servicios públicos, sobre lo cual el ex Secretario de Finanzas entre 1999 y principios de 2001 sostuvo que “de esas tres cuestiones, lo que veo con mayores probabilidades de éxito es el tema de la reestructuración”.

Según Marx, “cualquier arreglo de deuda, más allá de cuán favorable sea para los acreedores, corre el gran riesgo de que la economía funcione o no, ya que de eso dependerá cuán manejable sea la deuda”.

 

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